El nombre SERICUS encuentra su inspiración en el término latino sericus, que significa «de seda» o «sedoso», y evoca la historia milenaria de una de las fibras más apreciadas por la humanidad. Desde la Antigüedad, la seda ha sido símbolo de delicadeza, distinción y maestría artesanal, protagonizando intercambios culturales y comerciales y dando forma a tejidos de extraordinario valor artístico. A través de sus hilos, sus bordados y sus tramas, el patrimonio textil nos habla de otras épocas: de sus técnicas, sus gustos, sus creencias y las manos que transformaron una materia prima en auténticas obras de arte.
En SERICUS, entendemos cada tejido histórico como un testimonio irrepetible de nuestra memoria colectiva. Los textiles antiguos, frágiles por la propia naturaleza de sus materiales y por el paso del tiempo, requieren un estudio minucioso y una intervención respetuosa que permita preservar su autenticidad, su integridad y sus valores históricos y artísticos. La conservación y restauración textil no consiste únicamente en recuperar la estabilidad de una pieza o mejorar su apariencia, sino también en proteger la historia que contiene y garantizar que pueda seguir transmitiéndose a las generaciones futuras.